Si no recuerdo mal fue en primer grado cuando por alguna razón, que
hasta ahora sigo desconociendo, toque en el salón que está a lado del
actual “ salón de cocina”. Ese año el llegar tarde al colegio se volvió de
vida o muerte para mí, he aquí la razón (debo aclarar que estaba pequeña):
Un día llegue temprano al colegio, algo inusual en mí (los que han tocado conmigo lo saben),
como siempre recorrí el pasillo que se encuentra camino
a enfermería, ese oscuro con los cuadros con fotos de personas, que toda mi vida me dieron
miedo y hasta la fecha no he estado más del tiempo necesario en él para poder
decirles quiénes son los que están en las fotos. En fin, camine
mirando al suelo sin siquiera levantar la vista una vez, pase la enfermería,
no había nadie, luego de la enfermería están las gradas que
te dirigen hacia parvularia (arriba) y las que te llevan hacia el sótano, es
decir donde estaba mi salón (abajo).Cuando estaba por bajarlas escuche ruidos
de gente hablando, mis compañeros, supuse. No pude evitar sentirme aliviada, baje
las gradas convencida de que todos mis compañeros iban a estar ahí, esperando a
que llegaran a abrir el salón incluso hasta el último instante antes
de dar la vuelta escuche ruidos pero cuando di la vuelta...nada,
no había absolutamente nadie. Me sorprendí bastante, tanto que me
quede unos minutos mirando a la nada tratando de darle sentido y formar
una relación con lo que había escuchado hace unos segundos
y lo que estaba viendo en ese momento.
Siempre, incluso cuando estaba pequeña, he tenido la costumbre que
cuando estoy en situaciones como esas en la que no puedo explicarme lo que está
pasando simplemente pretendo que no ha sucedido nada y actuó lo más normal
posible, o más bien, tan normal como mis nervios me lo permiten.
Ese día no fue
la excepción decidí fingir que no tenía miedo, que
no había escuchado nada. Deje el bolsón en el suelo y
estaba dispuesta a esperar hasta que algún compañero llegara, pasaron
unos minutos y yo me esforzaba por no mirar a los lados por miedo a lo que podía
ver, me dedique a mirar la pared que estaba en enfrente de mí, rezando porque
alguien llegara de una vez por todas. Escuche alguien bajar las gradas pero
como había una pared que no me dejaba ver quien
eran tuve que ser paciente y esperar a que la persona terminara de
bajar el último escalón y que diera la vuelta en la esquina, espere, espere
y nada. Bien, me dije, no es nadie unos momento después volví a
escuchar que alguien bajaba, en ese momento estaba tratando con todas mis
fuerzas mantener mis lágrimas al margen, cuando dejaron de sonar los
pasos decidí ir a ver teniendo la esperanza de encontrar a una
compañera o alguien en las gradas pero no había nadie. Ya no pude más,
salte las gradas de dos en dos intentando llegar arriba lo más rápido posible,
en mi cabeza me imaginaba a alguien corriendo de tras de mi intentando
agarrarme y arrastrarme por las gradas,
cuando llegue arriba corrí, la corta distancia que
ya había, hasta la enfermería, debo decir que nunca
me sentí más aliviada y feliz en mi vida de ver a la
enfermera. Decidí pretender que nada había pasado, para que
no me tomaran por miedosa. Pero desde ese día comencé a
esforzarme por llegar tarde todo el año, luego de que termino el año, el
llegar tarde se convirtió en costumbre.

GHOST O.O
ResponderEliminarWOW cuantos recuerdos!!!! fue por los sismos creo
ResponderEliminarjajajaj xD
ResponderEliminarjuela jajaja
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